sábado, 21 de noviembre de 2015

The BOHM 21

Los 90s fueron muy intensos en cuanto a lo musical. La tecnología estaba despegando y se estaba notando. Los músicos, especialmente aquellos vinculados con lo electrónico, dejaba en un lado del cuarto oscuro sus bajos, guitarras y teclados para dar paso a secuenciadores que ayudaban a llevar adelante todo tipo de ideas. Se imponía la posibilidad de crear en casa, al abrigo de un café y una manta, el home-studio se abría paso.

Una carga electrónica relevante sacudió ésta década. Veníamos de bajos analógicos que destacaban por una profundidad popularmente atribuída a la dureza de las cuerdas y el presente se dibujaba en un teclado, allí donde la primera octava se abraza al pitch bend. Y claro, tenías acceso a un limitado banco de sonidos y con ellos, había que hacer la magia.